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Oscar 2018 | Las anomalías en la categoría de Mejor dirección

En la historia de los Oscar, que se remonta a 1928, ha habido un reinado casi insolente del varón caucásico, hasta el punto de que en 90 ediciones de los premios, solo ha habido 21 personas candidatas que no tuvieran esa raza y/o género. Es una cifra que asusta. 21 entre casi un siglo de ternas con entre 3 y 6 huecos (en los primeros años se distinguía Comedia y Drama a la hora de votar), con sus repeticiones, sí, pero aun con eso conformando una estadística desoladora.

Porque el talento no entiende de raza o género, y asumir que sólo 21 personas ha sido lo suficientemente buenas como para merecer la mención (el argumento de los que se rasgan las vestiduras cuando se habla de cuotas y de dar espacio a la diversidad) en 90 años es no querer ver la realidad.

Afortunadamente, el paso del tiempo ha relajado poco a poco las arcaicas costumbres, y desde que Hiroshi Teshigahara abriera la veda en 1966 con su nominación al Oscar como Mejor director, el resto ha cruzado la puerta. Muy despacio, sí. Con omisiones imperdonables, sí. Pero si se tardó 38 años en llegar a ese punto, “solo” hicieron falta 20 para que dos personas no caucásicas coincidieran en el mismo año como candidatas, con Akira Kurosawa y Héctor Babenco, un proceso que desde entonces se ha vuelto a dar en cuatro ocasiones más. Este año se llegó a un nuevo hito con las menciones de Greta Gerwig, el afroamericano Jordan Peele y Guillermo del Toro, siendo la primera vez que la categoría es mayoritariamente no caucásica

En cuanto a las victorias en sí, vuelve la tristeza al comprobar que solo 5 de esos 21 han obtenido premio, aunque todo apunta que serán 6 el próximo domingo, si Del Toro cumple los pronósticos. En este momento son anomalías, una estadística baja, pero una mirada al asunto apunta a que cada nueva década trae nuevos hitos (4 de los 5 nominados negros lo han logrado en la última década), aumentos en las anomalías, y el futuro traerá, con el actual clamor de la sociedad, unos Oscar más justos.

Autor: Adrián González Viña

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