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Ready Player One: ¿Cómo cambian las pruebas respecto a la novela?

Desde antes  del exitoso estreno de Ready Player One, muchas fueron las críticas (tanto buenas como malas) de lo que iba a ser una libre adaptación del director Steven Spielberg sobre la novela de Ernest Cline. Se preveía que fueran muchos los cambios, y así fue, pero ¿cuáles fueron esos cambios, y qué los provocó?.

Al margen de detalles menores como cambiar la ubicación de la familia Watts de Oklahoma City a Columbus o que Shoto pase a llamarse simplemente Sho; pasando por otros más importantes como la supervivencia de Daito y la Señora Gilmore, o la existencia de una rebelión liderada por Art3mis; sin duda lo que más atraía la atención era qué tipo de pruebas serían las necesarias para la obtención de las tres llaves del Huevo de Pascua.

De Dragones y Mazmorras a Carmageddon

Al igual que en la novela, tras largos años sin que nadie lograse ni una sola pista, una persona logró llegar a la ubicación dónde se podía obtener la primera llave. Esa primera persona fue Art3mis, que lejos de revelarlo a los cuatro vientos lo mantuvo en secreto. Algunas semanas más tarde Parzival llegaría a la misma conclusión, ganándola en la carrera por la obtención de la Llave de Cobre. Sin embargo esta “carrera” no sería tan literal, pues un pasaje del Diario de Anorak (representado magistralmente de forma visual en el film) daba la pista de buscar “La tumba de los Horrores” de Dragones y Mazmorras. Una vez allí y superada la mazmorra, se debían enfrentar al hechicero Acererak en una partida de Joust.

RPO 1

Aunque en la novela se narra de manera bastante emocionante, ver a dos avatares delante de una consola en lo que hubiese sido algo parecido a un stream de una partida competitiva, sumada a la antigüedad de Joust y su desconocimiento para el público general, provocaba que fuese complicado llevarlo a la gran pantalla con éxito. En su lugar, decidieron optar por una carrera de coches al más puro estilo Autos Locos o Carmageddon, que además es un delirio audiovisual pudiendo disfrutar de una competición entre el Match 5 de Meteoro, el Batmóvil de los 60, la furgoneta del Equipo-A, la moto de Akira o, por supuesto, el DeLorean de Regreso al Futuro. Además de elementos externos como el Rex de Jurassic Park o el mismísimo King Kong. Aun con ello, Joust está bastante presente en la película, pudiéndose apreciar posters del juego o siendo mencionado en la última prueba.

El Juego de Kubrick

Una vez conseguida la Llave de Cobre, en la novela de Ready Player One no basta con guardarla, deben superar otra prueba correspondiente a cada una de las tres puertas. En el caso de la primera puerta, una vez ganada la partida de Joust, la pista proporcionada conducía a la casa de la infancia de Halliday. Atravesando la puerta, aparecían dentro de la película Juegos de Guerra, debiendo recrear de manera exacta los diálogos y acciones de un jovencísimo Matthew Broderick. Una prueba que deberían repetir más tarde, en la Fase 2 de la prueba correspondiente a la Puerta de Cristal, en la que debían recrear, también de manera exacta, Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores de los Monty Python.

RPO 2

Nuevamente, aunque para los amantes de ambas películas hubiese sido una delicia disfrutar de tantos guiños exactos al film, nos encontramos con la barrera de querer y deber acceder a un público más general (pese a la enorme fama de los Monty Python). En ese empeño, y teniendo en cuenta la amistad que ataba a Spielberg con Stanley Kubrick, y que los derechos de distribución los posee Warner Bros. (al igual que Ready Player One), la elegida finalmente, y después de alguna polémica, fue El Resplandor. Una más que grata sorpresa para todos, pues la recreación del Hotel Overlook y los momentos más significativos de la película dejaron boquiabiertos a todos. Una escena maravillosa que por si sola hace que merezca la pena futuros visionados.

A la caza del primer Huevo de Pascua

Aunque en la película nos perdemos la mitad de las pruebas de Ready Player One, una vez llegados al final, este es bastante similar. Con el paso de las pruebas (una de ellas centrada en el edificio de la Tyrell Corporation, curioso dato, pues Blade Runner fue la primera elección para la película a reproducir antes de decantarse por El Resplandor), las pistas llevan a una fortaleza inexpugnable, que en la novela se trataba del mismísimo Castillo de Anorak. El IOI también se adelanta a los protagonistas y activan el Orbe de Osuvox, lo que da lugar a la gran batalla campal (que no la única del libro).

Derribado el escudo y finalizada la batalla debido a la explosión del Cataclista, Parzival, haciendo uso de su vida extra, atraviesa la Puerta de Cristal. En ella, previo a superar la mencionada prueba de los Monty Python, debe lograr alcanzar la puntuación máxima en Tempest, el título de Atari de 1981. En lugar de ello, se quiso homenajear al gran precursor de Oasis, Adventure. El huevo de Pascua escondido por su programador (antes no reconocidos), Warren Robinett, es el primero registrado en la historia, y tiene un importante protagonismo en la novela. Es por ello que se decidió hacer el cambio, y con el Huevo como detalle a conseguir, sin importar si se terminaba o no la partida. Volver a dar a conocer un título que cambió la historia de muchos, por lo que significó para los jugadores como por la reivindicación de alguien tan importante en un videojuego como los programadores.

RPO 3

A pesar de los 150 minutos de película, Ready Player One decidió recortar todas las pruebas a tan solo tres. Lo que hace que sus dos horas y media se hagan cortas en un jugoso cóctel de adrenalina y el juego de localizar todas las referencias. Atrás quedaron el “hogar viejo y decrépito” de Zork, la Tyrell Corporation, o el homenaje a la banda Rush y su Discovery

Cierto es que como adaptación falla, pues Spielberg (con el propio Ernest Cline en el equipo de guionistas) juega mucho con su historia, pero si hay una novela que permitía jugar todo lo posible con ella y que no pierda el espíritu aventurero, esa es Ready Player One, que no falla a esa audiencia capaz de olvidarse de los cambios y a volver a disfrutar de una película que te hace volver a sentir como un niño pequeño. Esa es la magia de Steven Spielberg.

 

Autor: Moisés Valderas

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