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Winnie the Pooh aumenta las películas de acción real de Disney

Cruella, Campanilla, Dumbo, Nottingham & Hood, Pinocho, Genios, Peter Pan, Blancanieves y los Siete Enanitos, La Sirenita, El rey León, Aladín, James y el melocotón gigante y las secuelas de Maléfica (Robert Stromberg, 2014) y El libro de la Selva (Jon Favreau, 2016) son varios de los proyectos que Disney está desarrollando como películas de acción real, en algunos casos por segunda o tercera vez (Pinocho, por ejemplo). Y ahora llega Christopher Robin, que llevará a la gran pantalla los personajes del mundo de Winnie the Pooh e imaginará a Christopher como un adulto abrumado por la vida y su reencuentro con los animales del bosque para volver a disfrutar de su familia.

El guion corre a cargo de Alex Ross Perry y el director será Marc Forster, interesante cineasta que lo mismo dirige una cinta de James Bond -(Quantum of Solace, (2008)- que Guerra Mundial Z (2013) o lleva a Halle Berry a ganar el Óscar con Monster`s ball (2001). O lo que es lo mismo, un director competente y profesional que Disney podrá hacer que trabaje a sus órdenes sin mucho esfuerzo.

Aunque este tipo de adaptaciones se han hecho durante años, el atronador éxito de la decepcionante Alicia en el País de las Maravillas (Tim Burton, 2010) llevó a la compañía a empezar a producirlas con mucha más frecuencia, en mayor o meno grado de literalidad, ya sea la Cenicienta (Kenneth Branagh, 2015) por todos conocida o la idea de irse hacia delante o detrás en el tiempo con los personajes, como de hecho sucederá con Christopher Robin. Es una nueva manera de asegurarse una buena recaudación en taquilla, que hace que los niños que vieron esas cintas en dibujos en su infancia lleven ahora a sus hijos o nietos a verlas en carne y hueso. Para el cine en su variante más creativa es una estoca mortal de aburrimiento. Pero poco importa eso a Disney.

Autor: Adrián González Viña

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