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Carmilla the series: dos chicas, una cámara y todo un embrollo sobrenatural

Durante mucho tiempo he querido escribir sobre Carmilla. Su importancia como referente para muchísimas jóvenes alrededor del globo y el fenómeno fan son algunos de los motivos que me han llevado a plantearme, más de una vez, escribir sobre esta pequeña webserie con toda una legión de seguidoras pero al final nunca lo he hecho. Han tenido que anunciar la película en la Comic Con de Nueva York para que me digne a realizar este pequeño artículo. La vida.

Lo primero de todo que quiero que sepas, querido/a lector/a, es que esto es una recomendación desde ya. Antes incluso de que sigas leyendo te insto a que realices un binge-watch de su primera temporada, y ya si eso seguimos. Aunque bueno, quizá antes venga bien contextualizar un poco de qué va y porqué estoy tan emocionada con el anuncio de su primera película.

Carmilla the series nació en 2014, estrenándose en verano de ese mismo año. Comenzó con una fanbase pequeña, atraída más que nada por ser una webserie dedicada a uno de los iconos de terror más longevos, desconocidos e importantes de la literatura y por su más que evidente espíritu queer. ¿Cuál es este icono? Hablo, obviamente, de Carmilla, personaje procedente de la literatura anglosajona inventado por Sheridan LeFanu en la novela homónima. La semilla de lo que después sería Drácula y el mito del vampiro clásico.

¿Es Carmilla entonces una historia de vampiros al más puro estilo gótico? No, ni de lejos. ¿Es Crepúsculo 2.0? Ni en un millón de años. ¿Entonces, qué es? Carmilla es la reinvención de dicha novela en la época actual, ambientada en Silas University, una universidad ficticia en algún lugar de Europa. La historia sigue la vida de Laura, una joven aspirante a periodista cuya compañera de habitación desaparece en extrañas circunstancias. La dejadez con la que la universidad trata el asunto y la aparición repentina de Carmilla, su nueva compañera de cuarto, hacen que Laura comience a sospechar de que algo raro pasa en el lugar y decida ponerse a investigar. A partir de este momento y acompañada por Perry y LaFontaine, Laura entrará en una vorágine de acontecimientos sobrenaturales repletos de referencias a la cultura popular, que van desde Buffy a Harry Potter pasando por Skryllex.

Una vez contextualizada, pasemos a la parte del porqué me llena de ilusión la posibilidad de ver una película sobre Carmilla. En primer lugar, esta pequeña webserie supone todo un hito dentro del mundo de las transmedias y las nuevas narrativas. No, no es la primera webserie en hacer una película, pero sí que lo es en cuanto a materia fan.  Conseguir de la nada un fandom potente, entregado y dispuesto siempre a aportar algo para seguir adelante con el proyecto es muy complicado, y Carmilla lo tiene desde hace años. Más de 50 millones de visionados y 250 mil seguidores en Redes Sociales son la prueba de que esta reinvención del mito literario originado en Canadá es todo un fenómeno de masas.

Gracias a los fans la serie consiguió el respaldo de su patrocinador, U by Kotex (una empresa de higiene femenina), para una segunda e improbable temporada. A ésta le siguió una precuela, la tercera y ahora la película, la cual se están autofinanciando y para la que cuentan con la fanbase para poder producir algo en condiciones. Pocas webseries consiguen la popularidad suficiente como para llegar a diferentes plataformas y triunfar, realizando por el camino convenciones y encuentros con sus seguidores.

En segundo lugar, y no menos importante, la diversidad. La serie está protagonizada por Laura, personaje abiertamente homosexual, al igual que su contraparte, Carmilla. A ellas las acompaña LaFontaine, personaje no-binario a quien le da vida Kaitlyn Alexander, cuya identidad es compartida por su personaje. Luego tenemos a Kirsh, un chico algo atolondrado pero auténtico buenazo que es el ejemplo perfecto de cómo crear a un frat-boy sin caer en el tópico de tipo descerebrado y sexista. También está Mattie, de origen afroamericano –según entendí cuando habla de su pasado-, o Mel y Theo, ambos de raíces asiáticas. En definitiva, un oasis de identidades y referencias en las que cientos de jóvenes se pueden mirar y encontrarse y donde reside la clave de su éxito.

36 episodios por temporada, de no más de seis minutos, mucho humor y un estilo muy cercano a Veronica Mars. Así podría terminar de resumir mi recomendación y mi petición para que le des una oportunidad a esta pequeña gran webserie. Kinda TV, canal donde se cuelgan los episodios, no solo cuenta con ella sino que también tiene cosas tan interesantes como Ms Labeled, Inhuman Condition o V Morgan, así que no dejéis de darle una oportunidad.

Autor: Melania Morillo

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