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3 alternativas a Por Trece Razones

Por trece razones ha llegado a medio mundo hoy mismo. Su llegada ha creado, tal y como lo hizo la primera temporada, un revuelo en redes sociales. Defensores y detractores de la serie por igual no han cesado de comentar la importancia que tiene el tratamiento de las enfermedades mentales en la pequeña pantalla, algo que no deja de ser positivo.

Sin embargo, el debate, que requiere una buena comprensión del tema y una dedicación extensa y delicada, no es el centro de este reportaje. Eso se lo dejaremos a la gente que realmente sabe sobre ello.

Entonces, ¿de qué va este reportaje?

Muy sencillo. Tanto si eres fan acérrimo de Por trece razones y ya te las ha acabado -no te preocupes, nadie te juzga- y te interesa la representación de las enfermedades mentales, como si te interesa pero no te gusta nada de nada la serie de Netflix, he aquí tres recomendaciones.

My mad fat diary

My mad fat diary tiene un indiscutible aire de serie adolescente británica, como Skins o Misfits Comparte el gusto visual y lo explícito de las cosas, pero ahí se acaban las similitudes. My mad fat diary se adentra en un terreno mucho más oscuro y humano y trata temas pocas veces vistos en televisión.

Nuestra protagonista es Rae, una adolescente inglesa que tiene sobrepeso y que lidia con problemas tales como la depresión o la ansiedad. Rae sueña con una vida ideal, donde ella es parte del grupo de chicos populares, tiene novio y se ve perfecta…aunque nada le sale como piensa.

La lucha entre su idealización y su realidad le causan grandes problemas, a los que se le unen aquellos generados por su estado depresivo. La historia comienza cuando Rae tiene que aprender a enfrentar dichos problemas. Rae ha estado interna en un centro psiquiátrico durante un tiempo y, ahora, le toca salir al mundo sin saber muy bien cómo.

Su lucha con su cuerpo, sus complejos, su estabilidad emocional y mental son el centro de la historia. El mérito de la radica en su capacidad conectar con los espectadores hayan sufrido o no algo de lo que la protagonista habla. Su ambientación, en los noventa, no resulta anacrónica ni embellecida por el regusto nostálgico, sino que queda realista y cercana. Una descripción brutal y honesta de lo que es tener que lidiar con cosas difíciles en la adolescencia.

My mad fat diary, por ahora, no se puede encontrar en ninguna plataforma VOD ni canal de pago. Sí que se puede comprar en sitios como Amazon.

Crazy Ex Girlfriend

Del drama y realismo a la comedia musical absurda. Crazy Ex Girlfriend es esa genialidad de serie que Rachel Bloom creó en 2015. De título provocador y llamativo, la serie nos cuenta la historia de Rebecca Bunch, una mujer aparentemente de éxito que abandona todo cuanto tiene de la noche a la mañana tras un encuentro fortuito con su novio del instituto.

De Nueva York se va a West-Covina, California, ciudad donde su exnovio vive ajeno a este suceso. A partir de ahí, Rebecca intenta por todos los medios atraer la atención del susodicho y conseguir su idílico cuento de hadas. Por el camino, sin embargo, todos los planes se le van al garete.

Pese a la premisa tan loca y aparentemente ofensiva, Crazy Ex Girlfriend trata temas muy importantes desde la ligereza y profundidad del humor. Sus números musicales son realmente buenos y pegadizos, y sus personajes son unos completos desastres de los que quieres ser su amigo.

A menudo Rebecca va a terapia, habla honestamente de las enfermedades mentales y lidia con ello como puede. Se explora la incomprensión de los demás, el rechazo propio y ajeno, la frustración por no saber qué te ocurre…

Con momentos de risa y también muchos muy emocionantes, Crazy Ex Girlfriend es una gran alternativa a Por trece razones. Su madurez y enfoque son lo opuesto a la serie de moda, algo que tanto a los fans como a los que no les puede resultar atrayente por ser algo diferente. Crazy Ex Girlfriend está disponible también en Netflix desde el pasado 15 de diciembre.

One day at a time

De la comedia absurda, a la comedia familiar. Día a día¸ en su traducción al castellano, también habla de salud mental. No lo hace con el foco, la relevancia y la crudeza que las dos anteriores, pero eso no le quita validez. Que no te engañen las risas enlatadas, ni el costumbrismo, porque Día a Día tiene más de lo que nos creemos.

La serie, para quienes no la conozcan, sigue el día a día de una familia estadounidense de orígenes cubanos. Abuela, madre, dos hijos adolescentes es el cóctel al que nos enfrentamos cuando empezamos la serie. Sus temas principales están relacionados con su identidad, el shock cultural, las tradiciones…y, también, los problemas de salud mental.

Quien los sufre en este caso es Penelope, la madre de la familia. Penelope es una ex soldado que ha dejado su carrera militar tras un complejo divorcio. Su ahora ex marido es alcohólico y eso había afectado al bienestar de sus hijos. Ella, por su parte, tiene estrés post traumático que ha derivado en una depresión.

La paz que consigue con terapia, lo difícil que es lidiar con este problema en los entornos familiares o lo devastador que es un episodio/crisis de depresión son algunas de las cosas por las que la vemos pasar. ¿Lo mejor? Que Penelope siempre encuentra la manera de afrontarlo, y la serie nos hace reír.

SI tras la segunda temporada de Por trece razones te quedas un poco plof, Día a Día es la mejor alternativa por su desenfado y sus risas. Se puede ver en Netflix, se trata de una serie original de la plataforma.

Autor: Melania Morillo

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