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[Opinión] Black Mirror: la pantalla negra se vuelve mainstream

El pasado 21 de octubre volvía Black Mirror después de casi tres años sin emitirse. Al margen del episodio especial navideño en 2014, la serie de Charlie Booker había estado en standby desde que El momento Waldo viese la luz allá por febrero de 2013. Conocida por unos cuantos tan sólo durante aquellos días, no fue hasta que Netflix anunciase su compra en 2015 que Black Mirror no se convirtió en algo popular y, por qué no decirlo, mainstream.

Su estreno en seis tandas la semana pasada demostraba una vez más que el fenómeno Netflix tiene una globalidad instantánea. Esto tiene repercusiones positivas y negativas. Por un lado es bueno tener más gente con las que comentar las reflexiones de sus episodios, pero por otro el nido de spoilers que han sido las redes sociales por poco rompe con la magia de sorprenderte con sus giros finales. No obstante y dejando esta valoración a un lado, vayamos a lo importante ¿cómo le ha sentado a Black Mirror su llegada al gigante VOD?

Pues, a título personal, yo diría que bien. Su tercera temporada ha sido una temporada bastante equilibrada, con episodios francamente brillantes y otros en los que se le notaba cierta pérdida de frescura. Algunos de los giros de la trama, como en el que caso de Playtesting, se podían adivinar por adelantado si se es un poco avispado y se conoce el estilo de Booker. Desde mi punto de vista, justo es este episodio el que menos interés tiene y al que menos contenido se le puede sacar. La crítica es demasiado obvia y se da mucha información como para saber qué va a ocurrir de antemano. No obstante, en todas las temporadas de Black Mirror hay un episodio que no es tan excepcional como el resto y es lógico; no se puede pedir la excelencia en todas sus entregas.

Dejando a un lado esta apreciación del episodio más “flojo” de la temporada, lo destacable sin duda de esta nueva tanda de episodios es su variedad. La distorsión de la realidad que supone el uso de las tecnologías, la perversidad del ser humano, la privacidad, la “justicia” y el juicio moral que existe en Internet, el conflicto bélico y sus consecuencias…son algunos de los temas en los que Black Mirror explora e indaga, consiguiendo siempre ese efecto de desasosiego en el espectador.

Ese desasosiego se nota incluso en el episodio más amable que Black Mirror haya realizado hasta ahora: San Junipero. San Junipero ha sido uno de los más comentados y más alabados por crítica y público, y no es para menos: llega a mezclar un sentimiento de nostalgia y tristeza con otro de absoluta plenitud y felicidad . Escrito por el mismo Charlie Booker, el 3×04 nos habla del uso de la tecnología con una finalidad positiva aunque de dudosa moral que provoca que, al terminar el episodio, nos preguntemos: <<¿iría yo a San Junipero para conseguirme una segunda oportunidad?  ¿Acabaría en el Quagmire desesperada por seguir sintiendo? ¿Es en realidad algo bueno convertirse en una línea de código para toda la eternidad?>>. La duda y la pregunta con la que Booker cierra sus episodios y con la que ha conquistado a medio mundo.

Esperemos que la siguiente tanda que nos tiene preparada siga la estela de ésta, con un reparto de actores igual de espectacular -¿quién no ha caído rendido ante Mackenzie Davis?- y con unas historias que nos dejen mirando la pantalla negra del monitor durante varios minutos. Su aterrizaje en Netflix ha comenzado con buen pie.

 

Autor: Melania Morillo

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