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Bravo anuncia el fin de Girlfriends’ Guide to Divorce

En lo que sin duda es una de las decisiones ejecutivas más extrañas que el arriba firmante recuerda, la cadena Bravo ha decidido que Girlfriends’ Guide to Divorce termine con su quinta temporada. Hasta ahí no habría nada raro en la información, pero es que ésta viene tras la renovación por tres temporadas del pasado 16 de abril, una decisión que, aunque no contenía una cantidad exacta de episodios, se esperaba que mantuviera a la comedia en antena mínimo tres años y entre 30 y 39 episodios más. Pero según la información que dio a conocer en exclusiva The Hollywood Reporter hace unos días, estas tres temporadas tendrán un total de 19 entregas (a razón de 7+6+6 por tanda) que se rodarán de un tirón durante los próximos ocho/nueve meses. Leer el artículo que se enlaza arriba es encontrar una horda de elegantes justificaciones sobre por qué esta extraña medida es en última instancia una positiva, pero lo dicho debe ser cogido con pinzas. La ocupada agenda de la creadora Marti Noxon, que acaba de rodar su primer largometraje y está trabajando en una miniserie para HBO con Amy Adams de protagonista, y el crecimiento de la parrilla del canal, con varias series más para este mismo año, son factores a tener muy en cuenta.

Las renovaciones por tres temporadas a la vez son una rareza en televisión, una que sólo grandes éxitos se pueden permitir. Hablamos de Glee (2009-2015) en su pico más alto de popularidad, de Big bang (2007-), que lo ha hecho ya hasta en dos ocasiones –de la 5ª a la 7ª y de la 8ª a la 10ª–, de Mad Men (2007-2015) como resultado del gran enfrentamiento de 2011 entre Matthew Weiner y AMC, de Orange is the new black (2013-), que ya tiene siete temporadas firmadas y rueda actualmente la quinta o de South Park (1997-), que estará con nosotros mínimo hasta la temporada 23, en 2019. Por lo tanto, la decisión de Bravo hace unos meses parecía más que nada una gran muestra de confianza, ya que Girlfriends’ Guide to Divorce es su primera serie. Pero no ha sido todo tan ideal. El plan es que las tres temporadas restantes se puedan ver con menos tiempo entre ellas, en lugar de los habituales diez meses de espera, y es que tenerlas ya rodadas permitirá emitirlas como quieran, sin un proceso de postproducción tan amplio.

La industria televisiva es una muy cambiante, y sorprendentes noticias como ésta pueden convertirse en poco tiempo en un lugar común. Desde que Netflix entró en el juego se piensa tanto en los visionados en directo como en los online, de ahí que una posición ideal sea la de no tener que esperar tanto a que el material en sí se grabe. La cruz de esto es el peso extra que pone en la parte creativa, ya que ahora Noxon y su equipo tienen esencialmente que escribir de un tirón lo que en la serie serán varios ciclos en la vida de los protagonistas, y seguro que el resultado final sería distinto si el proceso fuera el habitual. El recorte de episodios es también llamativo, ya que pone Girlfriends’ Guide to Divorce en un total de 45 capítulos una vez termine, en lugar de los más de 60 que podría haber tenido. Esto es menos trabajo para todos los implicados, otro factor que seguro habrá pesado en Bravo cuando muchas decisiones se toman con la mente en ahorrar. A todas luces es un contratiempo, aunque los seguidores vayan a poder saber cómo termina la historia en menos tiempo. Pero a costa de qué, cabe preguntarse.

Autor: Adrián González Viña

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