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Crítica | El espectacular declive de The Affair

The Affair (2014-) despidió el pasado domingo su tercera temporada, y aunque el capítulo en sí no es de los peores de la temporada, no ha ayudado a arreglar el gran desastre que ha sido esta decena de episodios. Desconozco por qué la co-creadora y showrunner Sarah Treem ha elegido continuar así su interesante historia, pero si no fuera porque ahí está su nombre y el de la mayoría de guionistas de la temporada anterior, cabría pensar que Showtime había renovado por completo a los creativos detrás de su premiada serie. Pero no, el marcado declive es responsabilidad de la mujer y su equipo, que han parido 10 episodios donde la estupefacción iba creciendo.

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Como suele, The Affair ha jugado con la doble perspectiva de los mismos hechos, su punto fuerte, pero también ha usado su narrativa del relato partido para contar historias paralelas en tiempo y espacio. Y si esto sobre el papel podría resultar atractivo, el resultado en imágenes ha sido cargante y contradictorio. Ha dado la firme impresión de que los guionistas no sabían exactamente qué querían contar más allá de unos enunciados (‘Noah sale de la cárcel’, ‘Helen se siente culpable’, ‘Alison quiere recuperar a su hija’), y el desarrollo de los mismos ha incurrido en más de una ocasión en el desbarre.

Ruth Wilson ha sido la más perjudicada de toda la operación, porque Alison parece una nueva persona, como si fuera de su conexión con Noah no supieran cómo escribirla. Dominic West ha tenido también que lidiar con una trama finalmente ridícula (que se ha llevado por el camino al pobre Brendan Fraser y que querido jugar a la intriga de manera lamentable), pero que al menos cuadraba con Noah como personaje. De nuevo, Maura Tierney y Joshua Jackson salvan el asunto en las escenas en que pueden dar vida y alma a Helen y Cole, aunque la primera haya sido víctima también de una palpable incapacidad de los guionistas para explorar bien la culpa del personaje, y la lanzan a un comportamiento errático e incomprensible. Como remate, el fichaje estrella de Irène Jacob para dar vida a la profesora Juliette Le Gall, personaje poco y mal usado que en esencia servía para afectar la trama de Noah.

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Parece en ocasiones que lo único que tienen claro los guionistas de The Affair es que pueden ser, al estar en una cadena de premium cable, ser casi todo lo incorrectos y poco complacientes que deseen. Esto se puede ver en escenas como la cena en casa de Juliette del primer y tercer episodio o en las relaciones de Alison con Noah y Cole. Pero de nada sirve ser escandaloso sin una base sólida que lo explique o que esa ‘incorrección’ sirva un mayor efecto que el de sorprender a la audiencia. Aunque en ocasiones ha estado bien usado, como la charla sobre familias entre Cole y Oscar o la crudeza con que Juliette vive su regreso a Francia en el final de temporada.

El problema es que ni el mejor capítulo de la temporada, cualquiera de los centrados en Alison y Cole, se salva de algún momento que lleve al espectador a poner los ojos en blanco con descrédito. The Affair ha caído de forma espectacular, y el que esto suscribe no volverá a la serie cuando ésta regrese con su cuarta temporada. Treem ha dicho en más de una ocasión que siempre pensó en el drama como una historia de tres tandas, pero está claro con el desenlace que hay más historia que contar. ¿Cuánta? Sólo ellos lo saben, pero a mí ya no me interesa.

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Autor: Adrián González Viña

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