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El fenómeno de los ‘cayetaners’ en El Ministerio del Tiempo

Desde que se estrenara El Ministerio del Tiempo (2015-), el carisma de sus personajes se constituyó como uno de sus puntos fuertes, ya que están bien perfilados, su evolución trazada con paciencia y unidos a unos intérpretes que los han hecho suyos. Discernir cuál es más popular es complicado, ya que tanto Alonso de Entrerríos como Amelia Folch, pasando por los más secundarios Velázquez o Pacino son reverenciados con frecuencia, hasta el punto de que Pacino ha vuelto para quedarse casi por demanda popular. Pero hay un personaje en especial que ha generado un movimiento fan aparte, uno que actúa con pasión. Hablamos de Irene Larra, a la que encarna maravillosamente la actriz y presentadora Cayetana Guillén-Cuervo, y que ha desatado el fenómeno de los cayetaners.

Para más de uno puede resultar extraño que hablemos del asunto como un fenómeno, pero es que se da una característica en el personaje de Irene que es clave para entender su masiva apreciación: su orientación sexual. Aunque cada vez pasa con más frecuencia, la ficción española está todavía bastante coja en la representación de personajes LGTBQI, y uno además que esté tan bien explorado como Irene, donde su sexualidad es parte importante de su personalidad pero no lo que define su narrativa a cada paso.

Aunque el beso que le da a Amelia en el primer episodio de El Ministerio del Tiempo deja clara su sexualidad, el éxito del rol recae en la combinación de todos sus rasgos. Lo buena que es en su trabajo, la lealtad a los ideales, su inteligencia y rapidez mental. ¿Qué además es una persona sexual? Pues sí, como lo son Julián o Pacino, Los cayetaners han visto en Irene/Cayetana una representación tridimensional de un personaje LGTBQI, unido al hecho de que Guillén-Cuervo ha dejado más que clara en toda su carrera el apoyo al colectivo. De hecho, el éxito del personaje hizo que fuera invitada a dar junto al cineasta Alejandro Amenábar el pregón del Orgullo 2015. Es una combinación perfecta.

A lo que hay que sumar que, tristemente, la representación de estos personajes sigue siendo escasa por comparación con los heterosexuales, así que cada uno que aparece y sobrepasa los límites del topicazo suele ser el ideal de mucha gente. El colectivo está hambriento por roles con profundidad, y el desarrollo de internet y las redes sociales dan un espacio para la conexión y funcionan como escaparate para que colectivos que no se sientan bien representados en lo audiovisual se manifiesten. De ahí el fenómeno de los cayetaners, y otra cosa que hace bien El Ministerio del Tiempo.

Autor: Adrián González Viña

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