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Euron Greyjoy como popular pretendiente en Juego de tronos

*este escrito contiene spoilers*

En apenas tres capítulos, Euron Greyjoy se está convirtiendo en una presencia cada vez más popular en Juego de tronos (2011-), dentro y fuera de la serie. La excesiva pero estupenda interpretación de Pilou Asbæk, la manera en que los guionistas escriben el personaje y el trabajo del departamento de vestuario y peluquería se han unido a la perfección para crear un villano que se está uniendo a las listas de los más brutales y temidos/adorados. Su apariencia -sugerencia del actor- y sentido del humor, así como el palpable hecho de que se divierte mucho en su afán de destrucción, le están haciendo una figura de lo más popular.

Y un serio pretendiente para Cersei. La reina rechazó su petición en el primer episodio, pero el hombre persevera con la esperanza de que sea el propio peso de sus acciones el que haga que la mujer reconsidere su oferta, unir a los Lannister y los Greyjoy. Cersei, por supuesto, no quiere ni pretende aceptar, pero la popularidad del personaje en Desembarco del Rey, así como su creciente lista de exitosas hazañas, puede hacerla cambiar de idea. No sería la primera ni la última vez que se usa el chantaje como medio para forzar un matrimonio en Juego de tronos.

Pero el arriba firmante espera que ésta vez sea distinto, que los guionistas estén de verdad comprometidos con su idea del progresivo empoderamiento de las mujeres en la serie y Cersei reine en solitario, porque no necesita un marido a su lado. De cara al mundo es una viuda que ha perdido trágicamente a sus tres hijos y a su padre, aunque los espectadores sabemos que es amada, sexualmente satisfecha -cada vez con menos descaro por su parte- y una estratega de primera clase, sumamente inteligente. Además, casarse con Euron le traería miseria, porque el hombre es un sádico que probablemente abusaría de su poder de rey a la mínima. Es un pretendiente popular, pero equivocado. Y además odiado por su posible cuñado, así que más peligro en la mezcla.

Autor: Adrián González Viña

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