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La creativa solución de American Crime a su recorte monetario

ABC tiene una relación complicada con su serie limitada American Crime (2015-). Es una de sus series -sino la más- alabada por la crítica y les ha dado dos Emmys y múltiples nominaciones, pero sus audiencias son abismales y no ayuda a captar nuevos espectadores que el ánimo de su creador John Ridley sea hacer un drama adulto que lidia con los problemas de Estados Unidos metiendo el dedo en la llaga. Si su primera tanda contaba un crimen racial y la segunda una acusación de violación entre hombres -aparte del telón de fondo en ambas de las desigualdades sociales-, la tercera ha centrado su mirada en la inmigración (legal e ilegal) y en el sistema de casas de acogida para menores de edad en situaciones de desamparo.

Aunque igual de magnífica e incisiva que las otras, la tercera tanda de American Crime no ha tenido el seguimiento de antaño, y eso unido a las audiencias cosechadas, dato que una cadena en abierto sí que tiene en cuenta, hace que la idea de una cuarta tanda peligre bastante, aunque el productor Michael J. McDonald revelaba hace unas semanas que ya habría tema para ella: la situación laboral de la mujer. De hecho, ya de cara a la renovación por una tercera tanda, al menos en las condiciones de libertad narrativa de las que disfruta Ridley, se hicieron recortes y se llegaron a acuerdos. Menos episodios (ocho frente a los once y diez anteriores) y una limitación en cuanto al uso de exteriores (si uno ve la temporada con esto en mente notará la cantidad de escenas que tienen lugar en casas, excepto en la trama del campo de trabajo). En contraposición, y siguiendo el saludable esquema de las temporadas anteriores, cada capítulo ha tenido un director distinto y sólo un guionista -el propio Ridley- ha escrito más de uno.

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Ante estos recortes, y vista la temporada, resulta admirable la solución de los guionistas. En su momento se anunció que hasta siete actores estarían fijos en esta tanda de American Crime (Felicity Huffman, Regina King, Benito Martínez, Connor Jessup, Richard Cabral, Timothy Hutton, Lili Taylor), pero la creativa solución a tener que pagar siete sueldos por ocho episodios ha sido la de fraccionar las tramas. Las tramas de Huffman y King son las únicas que se han extendido en toda la temporada, mientras que la de Martínez, Jessup y Cabral terminó en el episodio cuatro, que de hecho a la vez marcaba el arranque de la trama de Hutton y Taylor. Los siete sólo están juntos en un capítulo. Ana Mulvoy Ten, por su parte, ha salido en siete de las ocho entregas, pero en calidad de estrella invitada, lo que implica un menor sueldo.

Esta estrategia está tan bien ejecutada narrativamente que no levanta apenas sospechas de su verdadera razón. Lo mismo pasa con las mentadas limitaciones de rodaje en exteriores. Ridley y su equipo han optado entonces por una historia que va a lo esencial, sin relleno y donde vemos a cada personaje diciendo lo clave de cada momento, sin rodeos. Como siempre, además, las conclusiones del asunto son desoladoras, y uno no sale reconfortado de su visionado. Pero American Crime es televisión de alta calidad, y el talento de sus responsables se puede ver hasta en su manera de lidiar con los recortes.

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Autor: Adrián González Viña

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