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Paquita Salas, el lado humano de la industria

A Paquita Salas se llega como a casi todas las cosas buenas en esta vida: por casualidad. Ya sea porque te la recomienda un amigo –yo estoy siendo la insistente del grupo que invita a verla a todo el mundo-, porque veas alguna referencia en una web o, como es en mi caso, te topes con ella en las Redes Sociales. Internet, el medio en el que existe y para el que nace esta webserie, se inundó de referencias, memes y vídeos de una señora de mediana edad presentando PS Management y a mí me picó la curiosidad.  Al ver que “los Javis” –Javier Ambrossi y Javier Calvo- estaban detrás de Paquita Salas, no dudé en verla. Su éxito con su primer musical, La Llamada, les precede.

Pero ¿de qué trata Paquita Salas? ¿Cuál es su estilo? ¿Por qué ha enamorado a Internet? Grosso modo, Paquita Salas es la historia de su protagonista homónima, una mujer de mediana edad que regenta un negocio de representantes de artistas. Sus idas y venidas en la Industria, con la complejidad que supone estar al día en un mundo cada vez más rápido y tecnológico –fantástica muestra de la brecha digital entre los profesionales del espectáculo-, y cómo se enfrenta a la vida y sus traspiés profesionales son los pilares de la serie.

Rodada en formato falso documental, su estilo es el de la comedia que más gusta y qué más ha triunfado en nuestro país: la comedia costumbrista. Este tipo de comedia, además de ser perfecta para lo que quiere contar, se emite con la perfecta dosis: 25 minutos, como las mejores sitcoms. El núcleo de su humor reside en las múltiples referencias al mundo audiovisual español. Si se conoce medianamente, Paquita Salas se disfruta todavía más. Las referencias van desde Amar es para siempre o El secreto de Puente Viejo, hasta el pasado de Javier Calvo en Física o química. No obstante, la serie tiene un ritmo genial que hace que te rías prácticamente sin descanso aunque desconozcas los guiños.

Uno de sus puntos fuertes, que acompaña a la frescura de un humor que bebe de la esencia de The Office o Modern Family, es el cast. Brays Efe hace un papel muy complejo –es fácil caer en tópicos y quedar ridículo en un papel así- y lo borda, creando un personaje completamente humano que provoca que te enamores de Paquita al instante. Belén Cuesta, actriz recurrente de los Javis, también está sublime con su sufrida Magüi, ese personaje con el que es inevitable identificarse y al que quieres abrazar todo el rato. Los cameos y chistes meta de las actrices que se interpretan a sí mismas, como Lidia San José –qué genial– o Mariona Terés, son también factores que ayudan a construir el particular universo de la serie.

Paquita Salas es un revés a la industria, a todos sus niveles. Desde la elección de un actor para dar vida a una señora –se puede hacer ficción queer, señores, ¡se puede y se tiene éxito con ellas!-, hasta los momentos de sinceridad brutal cuando ves a una actriz como Mariona Terés tener problemas para conseguir un papel por no cumplir los condenados cánones de belleza. También supone un golpe en la mesa para las ficciones online. Se tiene aún la conciencia de que todo contenido generado para ser visto en Internet es “menos que” otro contenido cualquiera. Eso se puede comprobar en las críticas a los youtubers o a la puesta en duda de la calidad de una serie por ser formato webserie. Paquita Salas es un “zas” a todos aquellos que creen que no se puede realizar ficción, y de la buena, para el público de Internet.

Sin más, solo me queda recomendarla de nuevo. Cinco episodios de 25 minutos en los que te va a ser imposible no reírte, soltar frases como “que ella es actriz, ¡que se ha hecho cursos!”, e incluso emocionarte.

Autor: Melania Morillo

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