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¿Qué podemos esperar del final de American Horror Story: Roanoke?

*Este escrito contiene spoilers

Esta noche se emite el décimo y último capítulo de American Horror Story: Roanoke (2011-), y honestamente uno no sabe muy bien qué esperar. Esta magnífica temporada ha ido derrumbando preconcepciones a golpe de sangrientos asesinatos y sacudidas de metaficción, concluyendo su historia varias veces ya a lo largo de nueve entregas que curiosamente han compuesto la tanda más corta de la franquicia, con sólo 10 episodios que a veces llegaban apenas al minuto 40 y que en otros casos incluso se quedaban felizmente en 36/38´. Pero han sido metrajes muy aprovechados, sin relleno en forma de violencia y sexo gratuito ni subtramas que perdían el tiempo. Es como si el equipo creativo y artístico que lideran Ryan Murphy & Brad Falchuk hubiera decidido en su momento autoimponerse un reto, partiendo de lo artificial –cámaras fijas o de POV, formato falso documental– para llegar a lo humano. Un artificio sobrio y que les ha hecho volverse creativos con el uso de las cámaras.

Es una apuesta estilística a priori dispar pero que se revela como la forma más adecuada de contar lo que aquí pasa, no sólo porque estamos acostumbrados como espectadores, y más aún en Estados Unidos, de docudramas que recrean historias reales cargadas de morbo, sino porque incluye un comentario crítico sobre el placer de sufrir viendo a otros sufrir, o la desapegada manera que tiene la audiencia (tanto la ficticia de American Horror Story: Roanoke como la real que somos nosotros) de experimentar historias llenas de horror y dolor. Sólo queremos ser entretenidos, aunque sea de maneras tan brutales como ésta.

Contaba Murphy en una entrevista hace unos meses que la sala de guionistas –que lleva siendo en su mayor parte la misma desde el estreno de la serie en 2011– estaba jugando con la idea de contar dos temporadas en una. Y eso es lo que ha sido finalmente American Horror Story: Roanoke, ya que los cinco primeros capítulos contaban una historia (‘My Roanoke Nightmare’ y los cinco siguientes han contado otra (‘Return To Roanoke: Three Days In Hell’), que aunque están obviamente relacionadas bien podrían no estarlo. Eso ha sido fascinante de contemplar como espectador, haciendo cábalas constantes y tratando de descifrar los niveles de meta-ficción. Porque había esencialmente dos repartos, con algunos nombres misteriosamente ausentes (Evan Peters o Cheyenne Jackson) hasta que tenía sentido que aparecieran.

Hasta el elenco se ha prestado a múltiples juegos y metarreferencias, porque ha sido una mezcla de fijos frecuentes (Sarah Paulson, la además directora Angela Bassett, Lily Rabe, Kathy Bates, Wes Bentley, Denis O’Hare, Cheyenne Jackson, Evan Peters), fijos nuevos en la saga (Cuba Gooding Jr., Andre Holland), estrellas invitadas protagonistas de otros años (Lady Gaga, Frances Conroy, Finn Wittrock, Taissa Farmiga) y repetidores por segunda vez (Adina Porter, Leslie Jordan, Robin Weigert). Se había hablado también de la presencia de Matt Bomer, en la que sería su tercera aparición en la saga, pero debe ser que se produce en el episodio de esta noche porque no ha salido por el momento. Un elenco que, como suele, ha estado genial, con algunos –Paulson, Bassett, una Bates sobrenatural, Bentley, Peters, Gooding Jr.– haciendo hasta dos personajes distintos.

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De siempre, American horror story es una de esas series que proporciona un placer epidérmico, no intelectual. Está llena de estímulos de entretenimiento disparados a mansalva, pero además se ha cuidado en esta ocasión, con una trama mínima y lineal, no caer en los habituales giros de guion imposibles, lagunas argumentales y caprichosas decisiones que son impuestas a los personajes. Aunque los estímulos han seguido igual de presentes –con la emocionante y recurrente referencia formal a la saga española [REC] (2007, 2009, 2012, 2014) y las historias de terror del ‘metraje encontrado’–, la historia es sólida, y eso se agradece también. Y llena de conexiones con otras temporadas, ya sea con Freak show (el personaje ‘ficticio’ de Peters es el tatarabuelo de Dandy Mott), Coven (la Bruja del Bosque es la primera Suprema) o la que vamos a nombrar ahora con Asylum.

Respecto a qué podemos esperar de la despedida de American Horror Story: Roanoke, la promo para el capítulo sólo apunta al maravilloso regreso de uno de los mejores personajes de la franquicia: Lana Winters, reina indiscutible de American Horror Story: Asylum, la mejor temporada hasta el momento de la antología. Por cuarta vez, la extraordinaria Sarah Paulson tendrá una escena de entrevista televisada en un final de temporada de American Horror Story, tras ser Lana en el final de Asylum, Cordelia en el de Coven, Billie Dean Howard en el de Hotel y de nuevo Winters ahora en Roanoke. La entrevistada en cuestión es Lee Harris (excelente Adina Potter), la única superviviente de la brutal masacre de la Luna de Sangre, que sólo los espectadores sabemos mató a aquéllos que la familia Polk y o los habitantes de la colonia perdida de Roanoke no pudieron cazar, al aceptar la oferta de la Bruja del Bosque de una nueva vida a cambio de sangre humana.

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¿Logrará Lana que Lee confiese? ¿La han traído de vuelta los guionistas para matarla, como hicieran con el personaje de Coven Queenie el año pasado en Hotel? ¿Hay todavía más historia que contar sobre la colonia perdida de Roanoke y sus espíritus atrapados? American Horror Story suele tener finales retorcidamente felices (los Harmon como familia feliz de ultratumba, Lana descansa tranquila tras matar a su hijo, Cordelia es la Nueva Suprema tras unas pruebas llenas de muerte, Elsa muere y va a un inmerecido purgatorio de éxito constante, los fantasmas del Hotel Cortez viven felices su cautiverio), así que cabe pensar que la gran Lana Winters podrá desenmascarar a la asesina, pero en esta serie nunca se sabe. Sólo queda esperar, porque los finales de la serie son célebres por ser capaces de dar la vuelta a las historias al completo.

Autor: Adrián González Viña

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