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Sweet Vicious, la serie más importante del momento (que deberías estar viendo)

Siempre que se habla de series de calidad se piensa en las grandes producciones, que ganan premios y son súper famosas. Pero, ¿de qué series hablamos si nos referimos a series que importan? Ésta es una calificación que uso para nombrar aquellas historias que contienen elementos poco o nada vistos en la televisión tradicional, que desafían las normas del género y/o patrones sociales o que, sencillamente se dedican a explorar nuevas posibilidades narrativas. Series que importan porque reflejan realidades que antes se desconocían o se marginaban. Jane the virgin, Crazy ex girlfriend, Glee, The Fosters…son algunos ejemplos. A estas se le suma ahora Sweet Vicious.

Pero, ¿de qué va Sweet Vicious? Sweet Vicious es la historia de Jules (Eliza Bennet), una chica universitaria perteneciente a la típica hermandad con siglas en griego, que durante el día es estudiante y durante la noche…durante la noche es una justiciera. Sí, justiciera. Jules se dedica a dar caza a los tipos que se han librado de ser penalizados después de haber abusado sexualmente de una chica. En su camino se cruzará Ophelia (Taylor Dearden), una hacker sin oficio ni beneficio que encontrará su propósito en la vida en su trabajo como vigilante de la noche.

Grosso modo, Sweet Vicious es justamente esto: dos chicas que deciden buscar la justicia que se les niega a las mujeres del campus, desprotegidas frente a las instituciones. Unas Batman y Robin del Siglo XXI cuyo Gotham es un campus universitario.

 Sin embargo, la serie es mucho más que eso.

Se trata, por primera vez, del relato de las supervivientes. No se trata de un relato dulcificado, donde se busca el confort del espectador diciendo eso de ‘todo va a salir bien’, sino todo lo contrario. Aquí hay chicas cuyas vidas han cambiado para siempre, que han de lidiar con una carga que no deberían cargar y que sufren. Unas chicas que te hacen ver que ser víctima de algo así no es flor de un día, sino que es algo con lo que han de lidiar el resto de su vida. Chicas que siguen adelante, a pesar de todo. La serie es un relato de empoderamiento, repleto de rabia, envuelto en una comedia negra de diálogos rápidos y bromas referenciales.

En Sweet Vicious no se usan las violaciones y los abusos como elementos narrativos para profundizar o cambiar a un personaje, no, aquí estos atroces acontecimientos no tienen justificación, como en la vida misma. Le ocurren a toda clase de chicas y están perpetrados por toda clase de chicos. Las reacciones y secuelas afectan a cada víctima de forma distinta y los motivos de cada agresor varían. E incluso se ha adelantado que veremos casos de abusos a hombres y otros tipos de violencia sexual, como puede ser el slut-shamming.

La realidad de Ophelia y Jules es la realidad de muchísimas personas en Estados Unidos, donde la violencia sexual alcanza cotas alarmantes. En la serie esto se ve gracias al mural que las víctimas realizan en un baño de la universidad, donde cada una escribe el nombre de su agresor con la esperanza de que ‘El Vigilante’ los encuentre. La pasividad y complicidad de las instituciones, que frente al escándalo prefiere el silencio, también se ve en la serie, donde muchos de los criminales son absueltos debido a su posición o prestigio.

Sweet Vicious es un grito de protesta, un clamor de justicia. Un reflejo de una parte de la sociedad que ésta prefiere no ver, sino ignorar con la excusa de ‘eso no me pasará a mí’. La serie creada por Jennifer Kaytin Robinson está llevando el debate sobre la violencia sexual a otras esferas, traspasando fronteras. Por el camino está ayudando a un montón de supervivientes, que ven por primera vez sus historias tratadas con sensibilidad y respeto.

Por ahora la serie no se puede ver en España, pero sí en la web de MTV (si te manejas con el inglés, claro). Ojalá no tarden mucho en traerla.

Autor: Melania Morillo

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