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Todo es una mierda o la adolescencia en los 90′

Todo es una mierda es la nueva serie de Netflix. Ambientada en los años 90’, la serie retrata la vida de cuatro adolescentes en su paso por el instituto, sus idas y venidas y lo difícil y extraño que es cambiar. Compuesta por 10 episodios de 30 minutos cada uno, Todo es una mierda es la serie teenager que los nostálgicos de los 90’ no sabíamos que queríamos ni necesitábamos.

La historia se centra en Luke O’Neill, un chaval de 14 años que acaba de llegar al instituto en su primer año. Pertenece al -marginado- club de Audiovisuales, adora el cine y tiene como mejores amigos a McQuaid, un listísimo y racional estudiante que no sabe muy bien cómo relacionarse, y a Tyler, un chico al que todavía no le importan ni las movidas de novias ni nada por el estilo sino que solo quiere pasárselo bien. Junto a ellos está Kate Messner, hija del director e interés amoroso de Luke. Para completar el cuadro tenemos a Oliver y Emaline, la pareja cool del instituto, y Leslie, la adolescente inadaptada que es medio amiga de todos ellos.

Visto así, Todo es una mierda no parece más que una comedia adolescente noventera. Tiene todos los argumentos para que así sea, pero nada más lejos que eso. Sí, se nutre de varias referencias para crear algunas de sus líneas argumentales, solo que estas no son el foco de dichas tramas. Son sutiles, más parecido a guiños que a otra cosa. ¿Lo mejor? Que son películas noventeras poco mainstream, como por ejemplo la genial Fucking Amal.

Más allá de esto, ¿cuáles son los elementos que diferencia a Todo es una mierda? Principalmente que sus protagonistas son adolescentes. El reparto comparte, en su mayoría, edad con sus personajes y eso es de agradecer. Sus problemas son tomados en serio, respondiendo a las dudas que se tienen a esa edad, hayas vivido o no en los noventa.

Especialmente me gusta todo lo que vive Kate, que desromantiza ese ideal de “todo el mundo te va a aceptar”, pero también le quita tragedia a lo que significa ser lesbiana en el instituto. Asimismo, Luke me parece un personaje que está muy bien construido y que, a diferencia de otras series adolescentes, termina por crecer conforme transcurren los episodios.

Un punto a su favor también es que resulta tremendamente entretenida. Posee momentos dramáticos, sin embargo esto no permite que decaiga el tono general de la serie. La ternura, la torpeza y el ridículo de las situaciones por las que pasan el cuarteto protagonista provocan que la comedia se encuentre justo en lo jodido que es ser adolescente. Por último, Todo es una mierda destaca por una fantástica banda sonora en la que se puede escuchar desde Oasis y Alanis Morrisette, a Duran Duran y Tori Amos.

Quizá tú nunca viviste en los 90’ -o los viviste poco, como yo-, así como tampoco estuviste en un instituto con unos medios audiovisuales que ya lo quisieran ahora muchas universidades de Comunicación, ni escuchabas a las Spice mientras veías jugar a Dennis Rodman…pero da igual. Porque aunque no seas de Boring, Oregon, seguro que tú también pensaste a tus 14 años eso de Todo es una mierda.

Autor: Melania Morillo

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