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Westworld o la petulancia de HBO (que funciona)

El estreno de Westworld se promocionó a bombo y platillo. Webs especializadas y críticos estadounidenses hablaban de ella poco antes de su llegada, otorgándole la insignia de “relevo de Juego de Tronos” en cuanto a calidad y capacidad de entretenimiento. Cuando llegó a las pantallas y dispositivos estadounidenses, las cifras comenzaron a darse y los datos reafirmaron una realidad que ya todos conocemos: a HBO le puede la arrogancia.

Lo que podría entenderse como una fe ciega en el producto, que en parte lo es, no deja de ser un ejercicio de autosuficiencia. A la cadena de cable parece no importarle las pérdidas, los millones ni la cantidad que invierte. Con cada proyecto que están sacando últimamente lo dejan todo a una, gastándose auténticas fortunas en series de pobres resultados, tanto de audiencia como de calidad. Prueba de ello son la segunda temporada de True Detective, que no convenció ni a crítica, ni a público ni a los directivos de la cadena, y más recientemente Vynil, serie en la que se apostó el todo por el todo y que fue más humo que otra cosa.

De nuevo, HBO hace uso de ese carácter altivo y se deja millonadas en un episodio piloto, en una serie que muchos esperamos de veras que funcione porque a la televisión le hace falta una buena dosis de ciencia ficción. Nombres conocidísimos, unos creativos a la altura, una factura impecable…que parece ser que por fin han dado en el clavo. Westworld ha convencido a muchos, incluso a los más escépticos que, como yo, alzaron la ceja en señal de duda cuando la cadena regrabó escenas y atrasó el estreno tiempo después de haber finalizado su rodaje.

El episodio piloto no es perfecto, ni mucho menos, pero su estructura, extraña pero no por eso menos interesante, y su innegable voluntad de ser algo innovador se puede palpar a cada momento. Es inevitable pensar, eso sí, que la serie no es más que un refrito de referencias, las cuales van desde la malograda Dollhouse de Whedon hasta los Cylons de Battlestar Galactica. Aun con esas, Westworld pretende traer algo nuevo y poner encima de la mesa el viejo conflicto que ha sido el hilo conductor de la ciencia ficción durante casi toda su existencia: fe versus ciencia.

En este caso no tenemos a Mulder y Scully discutiendo todo el tiempo, sino que ese conflicto se encuentra soterrado en las intenciones y deseos de los personajes, el gran punto fuerte de la serie. La fe que personajes como Bernie –Jeffrey Wright- o el Dr. Ford –Anthony Hopkins- tienen en el mundo creado para Westworld y en sus robots contra la ciencia del negocio, presente en la directora del parque, Theresa –Sidse Babett Knudsen- y Lee, el guionista de las historias que allí suceden.

Estos cuatro personajes son por ahora de lo más interesante de Westworld y, a priori, el conflicto principal. El episodio se pierde en algunas ocasiones, adelantando el que parece ser el núcleo de la trama pero sin incidir demasiado en él. ¿Cuál es dicho núcleo? Pues el futuro enfrentamiento entre los robots –que toman conciencia de sí mismos, al más puro estilo Blade Runner- y los humanos del parque. Algunas secuencias, como las del robot con el glitch que se dedica a amenazar a Ford, son las que dan cierta información de cara al futuro, pero sin revelar nada realmente importante. Destacable el último plano que da a entender que no todo es como parece.

Además de esto, por un lado tenemos al misterioso Hombre de Negro dedicado a torturar y a haberle auténticas fechorías a Dolores –Evan Rachel Wood- y a Teddy –James Marsden-, y por otro a Elsie –Shannon Woodward-, una trabajadora del parque aparentemente enamorada de una de las autómatas.

Todos estos personajes más los que nos quedan por descubrir hacen que Westworld merezca la pena, al menos para darle una oportunidad. Los dilemas morales –el parque como elemento catártico donde ejercer violencia o cometer crímenes-, las luchas de poder, el límite de lo humano o el principio de la conciencia son de los elementos que conforman la base ideológica de la serie. Unido a ello, como elemento añadido, se encuentra la sordidez del espacio y época, algo que deja lugar a tramas venideras muy cercanas a las del western del Viejo Oeste.

Autor: Melania Morillo

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7 Comentarios

    • Pepe vete a ver aquí no hay quien viva que es lo tuyo, gañan

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  1. …..deceptionante….pretenciosa……lenta……la pregunta del millón….¿que ha aportado realmente Westworld a la televisión….? nada, no ha aportado nada, no ha innovado en nada que no existiera ya en otras series o peliculas, nada, ni ha abierto un camino nuevo, ni siquiera en lo estético, para futuras series ya sean de HBO u otras productoras.

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  2. Con menos recursos, un discurso más simple, un objetivo menos pretencioso y centrándose más en la acción y el conflicto huéspedes/anfitriones podría haber resultado más efectiva.

    No hay que perder la perspectiva porque en algunas obras maestras, la primera temporada no suele ser la más fuerte. Confío en que las cabezas pensantes de HBO sepan recopilar las opiniones de la audiencia y darle un enfoque más acertado para las siguientes, ya que tienen una gran materia prima sobre la mesa ahora mismo.

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  3. De verdad, no sé como perdéis el tiempo de ver series tan horrendas y tal. HBO, Netflix, etc, pierde el tiempo con sus actuales guionistas teniendo los filósofos de los blogs XD. Saludos y felices fiestas

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  4. Es complicado que el mundo de la conciencia ejerza un poder tan asombroso cómo verdaderamente lo tiene y la serie sabe lo que toca, pero la gente sigue aún muy autómata, muy viviéndo sus sueños… telespectadores aburridos porque le falta chicha… ea

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