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[Opinión] Batman: Arkham Knight merece más de un 7

Nos ponemos en situación. Hace una semana que se ha lanzado Batman: Arkham Knight, la tercera entrega de la saga de Rocksteady centrada en el superhéroe de DC Comics y que consiguió coronarse como la franquicia de videojuegos más fiel y sobresaliente basada en el personaje. Muy pocos dudaron de que su segunda entrega, Arkham City, había rozado umbrales de calidad muy altas, con una historia cuidada -aunque todo se encuentre al servicio de la jugabilidad, que es lo que prima- y unas mecánicas jugables que conseguían que nos sintiéramos en el papel del caballero oscuro.

Horas de contenidos, los carismáticos desafíos de Enigma, los retos, los constantes guiños a los personajes de los cómics y uno de los mejores sistemas de combate jamás planteados eran las claves que le permitieron arrasar. Por no hablar de su final polémico, en el que sus creadores se atreven a hacer lo que nadie más -y no desvelaremos el pastel a pesar de que se trata del arranque de este nuevo Arkham Knight-.

Batman: Arkham Knight

El caso es que llega la tercera entrega. ¿Y de que se hacen eco los medios? Sobre todo del problema con la versión de PC, cuestión que es culpa directa de la distribuidora, Warner Bros., y de la compañía Iron Galaxy Studios, encargados de esta pésima versión. Cómo siempre, se habla de lo malo y nadie señala lo bueno. Mejora de gráficos, la posibilidad de recorrer una sólida y cuidada Gotham y la implementación del deseado Batmóvil son sus principales novedades. Más desafíos, un sistema de misiones seleccionable, nuevos gadgets y personajes inventados para la ocasión. Los más puristas no han tardado en criticar esto último, sobre todo la figura del Caballero de Arkham, villano central del juego que presume de conocer mejor a Batman que nadie. El tono pedante del personaje y una identidad que muchos aseguran es “predecible” son los motivos principales de su apatía. Algo parecido ocurre con el Espantapájaros, el otro gran villano. Pero una cosa hay que dejarla clara desde el principio: nadie se puede comparar con el Jóker, así que olvidemos las comparaciones.

La trama gira en torno al miedo, una circunstancia que por ciertos motivos argumentales atrapa al propio Batman y lo debilita a lo largo del título. Es cierto que quizá se echan de menos los enfrentamientos con jefes finales del segundo juego, pero si lo pensamos bien, Rocksteady nunca destacó por este motivo, y el diseño de enfrentamientos, aunque ha permitido combates interesantes, no está pensado para esta cuestión. En esta tercera entrega nos lo han querido transmitir más que nunca: el enemigo real es toda una milicia, preparada y armada hasta los dientes, y es necesario comprender que hasta el matón más torpe de El Pingüino puede dejarnos secos con un disparo de escopeta. Batman no es inmortal, es un hombre de carne y hueso que aprovecha los puntos débiles de sus rivales y su inteligencia para vencer. El modo depredador es el que mejor ejemplifica estas circunstancias, y aquí tenemos el reto continúo de superar nuestras puntuaciones y nuestros métodos para vencer a los rivales.

Batman: Arkham Knight

Otra cuestión muy criticada por ciertos medios ha sido el propio Batmóvil. Lejos de tratarse de un mero añadido, el vehículo adquiere una gran importancia y cuenta con sus mecánicas jugables propias; puzzles, carreras y combates. ¿Empaña esto la experiencia del juego? Para nada. Todo lo contrario. Añade más variedad y lo hace bien. Está tan bien implementado que sientes el poder que emana de su control: la destrucción total del mobiliario urbano, las animaciones, el control remoto, la eyección, el modo tanque y sus diferentes herramientas…El Batmóvil está muy currado, no cabe duda. Lo que se le achaca a este nuevo añadido es que se abusa del mismo en la recta final de la misión principal, pero argumentalmente tiene sentido. Batman se está enfrentando a todo un maldito ejército: ¿cómo pretendes que les haga frente sin un apoyo como ese?

Otro asunto infravalorado es el agregado de los “compañeros”, que si bien aparecen sólo en situaciones concretas, añaden un poco de variedad a los combates y es una delicia verlos en movimiento. Porque tampoco deberíamos dejar de decirlo: las animaciones de este juego son las mejores que pueden verse a día de hoy en un videojuego. Cada salto, cada llave, cada eliminación. Resulta gratificante meterte en una pelea tan sólo para ver a Batman danzando y repartiendo leña con una coreografía hipnótica. Incluso la simple acción de llamar al Batmóvil es espectacular.

Batman: Arkham Knight

¿Qué ocurre entonces con las notas bajas que algunos medios “serios” le han impuesto al juego? ¿Por qué muchos coinciden en señalar los mismos fallos? Me atrevería a decir que empezamos a amasar la costumbre de criticar por “notoriedad”, o por simple cuestión de gusto, sin ser capaces de reconocer lo que está bien hecho. Repite los esquemas de los dos juegos anteriores, pero eso es lo lógico y lo que se espera. La riqueza en detalles y en momentos sorprendentes no deja de sucederse durante el juego, con momentos totalmente imprevistos en mitad de la partida. Los huevos de pascua y los acertijos de Enigma son tan brillantes como siempre, el cuidado de los escenarios tanto interiores como exteriores es de los mejores jamás planificados. El trabajo de arte es intachable. Incluso disponemos de mucha libertad de acción para ir haciendo lo que nos venga en gana a medida que se van desbloqueando nuevas misiones. Quizá hay que admitir que muchas de ellas se tratan de actividades que se van completando poco a poco y no muchas de ellas son tramas secundarias, pero son un interesante añadido que sin duda garantiza más horas de diversión. Y quizá es posible que la historia -salvo momentos puntuales que son bastante potentes por mucho que se le quite importancia- no destaque por el carisma de los villanos, pero eso no significa que el juego pierda interés. Y eso es por la sencilla razón de que dentro de la trama principal se va revelando poco a poco una segunda trama que mejora lo presente, e incluso podríamos decir que se trata de la verdadera trama; ese miedo que crece en Batman y que lo corroe por dentro.

Batman: Arkham Knight merece más de un 7. Por mucho que queramos hacernos los alternativos y los críticos modernos, la calidad debe ser reconocida, y en este juego se destila por todas partes. Otra cosa es que no sepamos apreciar el gran trabajo que supone crear una obra de estas características y pensemos que todo debería ser continuamente perfecto y arrollador. Eso no lo ha conseguido ni siquiera The Witcher 3, ni ningún juego de mundo abierto. Y a día de hoy, con el volumen de juegos acumulados y que no dejan de repetir los mismos esquemas, ya es de por sí un logro que un título te aliente a terminarlo. Arkham Knight, con sus pros y sus contras, es uno de ellos.

Autor: Alejandro Ruiz

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