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Animales Fantásticos 2: ¿Está JK Rowling jugando con el canon?

Mucha acción y magia es lo que nos ha dado la segunda entrega de Animales Fantásticos. Los Crímenes de Grindelwald no ha resultado tan atractiva y novedosa como la primera película, algo bastante obvio y esperable, pero aún así ha conseguido encandilar a su dos públicos; y es que esta nueva saga del Wizarding World de JK Rowling tiene dos tipos de fans, los que se han enganchado a esta nueva historia y los que vienen de los líos de Harry Potter. Si bien los primeros esperaban más criaturas y menos conexiones con el niño que sobrevivió, el segundo grupo está bastante con esto.. salvo por unas posibles incongruencias.

Rowling es la creadora de este mundo y por tanto tiene licencia para cambiar todo aquello que sea canon (oficial) si le place; tiene todo el derecho del mundo, al mismo tiempo que los potterheads tienen todos el derecho a reclamar por ello. Algunos de los huevos de pascua que conectaban ambas historia han resultado ser bastante confusos para los más fans del mundo mágico.

SPOILERS A PARTIR DE AQUÍ

En primer lugar nos encontramos con una vieja conocida: Nagini. Realmente este es el menor de nuestros problemas pues es más bien un asunto de “sacar de la manga” que de “contradicción”, pero merece la pena su mención. En esta entrega conocemos el origen de la famosa serpiente-horrocrux de Lord Voldemort y es que, años atrás, el reptil era una mujer. Esta historia se nos explica con la definición de “maledictus”, un ser femenino maldito con la transformación en un “monstruo” que, llegado un punto de su vida, no puede volver a su forma humana. Sin duda, es una historia que van a explorar en las siguientes películas pues aunque acabe en el bando “de los malos”, se muestra como una joven sin ápice de maldad.

animales fantásticos

Mcgonagall. Uno de los huevos de pascua más roto de todos, aunque quizás con arreglo. Durante nuestra estancias en Hogwarts en esta película, aparece una profesora de porte regio a la que llaman por el conocido apellido. ¿Pero cómo puede ser nuestra Minerva Mcgonagall si aún le faltaban 8 años para nacer? Si realmente fuera ella, sería una contradicción sin perdón para JK, pero tranquilos que la autora podría salvarse y es que sabemos que la Mcgonagall que conocemos lleva su nombre por su abuela – otra gran bruja – y dado que no dicen su nombre de pila en ningún momento podría ser ésta. ¿Quizás? Aunque parecía demasiado joven. No lo se, pero es la única explicación lógica.

Y llegamos a la más grande de las incógnitas: Aurelius Dumbledore. La última escena de la película nos muestra a Grindelwald (Johnny Depp) intentando convencer a Credence (Ezra Miller) de que mate a Albus Dumbledore (Jude Law) por él. El joven que convive con un obscurial en su interior ahora sabe por qué es huérfano, pero no quién es su verdadera familia; el mago oscuro le cuenta la supuesta verdad: que es hermano de Dumbledore y, por ello, el fénix que unos segundos después surge de las llamas va a él (los fénix acuden a la familia Dumbledore). ¡Boom! ¿Qué ha pasado aquí? Si no conociéramos nada de la historia del famoso director de Hogwarts podría ser un giro de guión muy interesante pero no es el caso.

Albus Dumbledore tienen dos hermanos, según el canon, Aberforth y Ariana. Mientras que el primero de ellos sigue vivo tras la muerte de su hermano, la segunda falleció tras recibir el impacto de un hechizo en un duelo entre sus hermanos y Grindelwald. ¿Es Aurelius un hermano secreto? Cronológicamente no tiene mucho sentido pues el padre de Albus está en Azkaban y la madre muere años antes del nacimiento de Credecence. ¿Podría ser otro pariente? Pues podría, por qué no. ¿El primo de Albus Dumbledore? Bueno. ¿Grindelwald miente? Podría cobrar así todo el sentido que le falta a esta historia, si nos apoyamos en que no sea un fénix de verdad lo que vemos.

Tendremos que esperar a 2020 para saber cómo continua esta historia y sí realmente la autora de la famosa saga y ahora guionista de la película, escribe con razón de ser o simplemente a su antojo para que todas las nuevas piezas coincidan.

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Autor: Elisa Portillo

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