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[Opinión] Sobre el 4%, Disney y las directoras de cine

Cuando Greta Gerwig fue nominada a mejor dirección en la pasada edición de los Oscar por Lady Bird, se oyó una queja continua: que la habían nominado por cuota. Lady bird no entraba dentro de los cánones de los entendidos de los premios, que aseveraban que una película como esa no tenía hueco dentro de la Academia porque ellos así lo creían. Lo mismo pasó con Rachel Morrison, la primera directora de fotografía en ser nominada en más de noventa años de ceremonias. El gusto, que es algo personal y que no siempre coincide con el criterio de aquellos que dictan qué es bueno y qué no, no te hace mejor ni peor juez. Pero asegurar con aspavientos que el trabajo de Morrison en Mudbound era penoso y que la nominaban por cuota, sí que te hace un cretino. Al menos según mi criterio.

Visto así, con dos nombres de mujer en la gran Gala de cine, una pensaría que la situación de la mujer en la industria Hollywoodiense va viento en popa y que, oh, la famosa cuota está provocando que el talento de decenas de hombres blancos se vea ensombrecido y olvidado por quedar bien. ¿Acaso no es el miedo que nos intentan vender? ¿La idea peligrosa de que si una mujer es valorada en su trabajo es porque se está discriminando el talento de un hombre? ¿Que Hollywood es algo así como la meca de la igualdad y que las cuotas se van a cargar la creatividad? Qué pena que eso solo exista en la imaginación y fantasía de personas inseguras que señalan con el dedo a estas profesionales, en lugar de poner el foco en el problema.

Porque el problema es que las mujeres en el cine somos invisibles.

Y no me refiero a las llamadas películas para mujeres –inserte ojos en blanco-, ni en tener películas con señoras pegando tiros o patadas –que oye, tampoco es que haya muchas y queremos más-. Me refiero a mujeres detrás de las cámaras, cuyo trabajo sea valorado y reconocido independientemente de su género.

Si miramos los datos que la iniciativa Time’s up ha recogido en su último informe, las cifras son desoladoras. Para que nos hagamos una idea, si Marvel decide hacer una película sobre Namor las posibilidades de que la dirija una mujer son 1 entre 22. Si fracasase, hasta el 21% de directores hombre podría volverlo a intentar en la industria sin temor a que no lo volviesen a llamar; este número se reduce al 13% en el caso de una directora. O visto de otra forma, o lo petas con tu película o hay un 82’6% de probabilidad que tu carrera se hunda en tu primer intento.

El 4% y la jugada de Universal y Disney

Quizá si suelto datos todo parece muy oscuro y casi irreal. En serio, hay gente que se piensa que los datos se los inventan unas personas en un despacho para vender una “agenda”, y oye, hay veces que eso es así, pero dudar en este caso es un poco absurdo. Solo basta con mirar la cartelera y ya te haces una idea de cómo va el asunto.

Sin embargo, y ya que he usado a Marvel como ejemplo, vamos a hablar de Disney. La compañía del ratón ha dicho muy alegremente que se van a comprometer a la iniciativa del 4% propulsada por Time’s up, la cual pretende que exista un compromiso real por parte de los estudios para contar con mujeres en sus plantillas. El ratio supone una mujer dirigiendo una película en prácticamente un año y medio. (Ah, la cuota). A priori esto es triste e insuficiente, pero si nos paramos a pensar, casi mejor este impulso que la nada absoluta.

Pero volvamos a Disney. Hagamos un repaso rápido de todo lo que supone ahora mismo. Por decir algunas cosas: Walt Disney, Disney-Pixar, Marvel y Star Wars. Entre sus próximas películas están Capitana Marvel, Dumbo, Vengadores: Endgame, Aladín, El rey león, Toy Story 4 o Star Wars IX.  En total, seis películas de perfil muy alto y potencialmente comerciales que cuenta con la cifra de una sola mujer dirigiendo, eso sí, en calidad de co-directora. Exceptuando a los Russo, que han demostrado ser una máquina de hacer dinero, nada le garantiza al estudio que estas películas vayan a salir bien. Las carreras de Guy Ritchie o Tim Burton no es que estén en su mejor momento, precisamente, y sin embargo se confía en ellos para llevar a cabo proyectos ambiciosos.

Pero, ¿por qué digo esto? Porque me sorprende que Disney quiera acepar un compromiso que no cumple en la actualidad. Sí, se referirá al futuro, pero permitidme recordaros algo. Allá por 2015, Kathleen Kennedy, es decir, la presidenta de Lucasfilm dijo eso de queremos mujeres dirigiendo Star Wars” Todo el mundo la aplaudió, era una iniciativa muy loable, pero la realidad es que han pasado cuatro años y el número de féminas sentadas en la silla de dirección de la franquicia es cero.

Cuando salió a la luz que Star Wars quería apostar por gente joven, mucha gente propuso a novatas con talento que ya habían demostrado lo que sabían hacer. La respuesta fue que no sabía de ninguna que pudiese llevar a cabo un blockbuster de esas dimensiones. Estas declaraciones me enfurecen aún más al recordar que Josh Trank, el tipo que pensó que hacer una peli de Cuatro Fantásticos se podía hacer sin saber nada de Cuatro Fantásticos, sí que tenía las competencias necesarias. La pelea interna y la reestructuración que tuvieron que hacer después demostraron que, oh, los enfant terribles de la sci-fi dan dolor de cabeza.

A Disney le ha costado confiar en las minorías prácticamente desde siempre. Diez años de Universo Marvelita en el cine y Viuda negra sin estrenarse. Oh sí, está Black Panther y ¡nominada a los Oscar! ¡Por cuota! Esa cuota que no se tendría en cuenta si hubiesen nominado a Thor: Ragnarok porque nadie se plantearía decir “ya está Hollywood queriendo contentar a los ofendiditos metiendo a los nórdicos para que no digan nada”. Porque es más fácil justificar esa <<amenaza>> que supone la diversidad para aquellos anclados en mundo donde solo existe un prototipo de protagonista disfrazándola con un argumento vacío, que aceptar que la película con más impacto social de tus superhéroes favoritos está protagonizada por T’Challa y no por Tony Stark. ¿Quién se ha planteado que quizá Black Panther opta a los Oscar porque el año pasado ya lo intentó Patty Jenkins con Wonder Woman? ¿Podría ser que Black Panther abriese una nueva era para el tan denostado cine palomitero de superhéroes?

Perdón, me he vuelto a ir del tema. Sigamos con Disney.

Alguien me podría argumentar ahora que sí que ha marcado hitos históricos, que Ava DuVernay se convirtió en la primera mujer negra en dirigir un blockbuster de alto presupuesto con Un pliegue en el tiempo. Y es verdad. Pero como se suele decir, solo es la excepción que confirma la regla. Ni tan siquiera en materia de animación ha estado mejor la cosa, lo más destacable ha sido Domee Shi con Bao, el corto que se proyectaba antes de Los increíbles 2.

¿Qué habría que decir de Universal? Lo cierto es que tampoco es que hayan hecho mucho por mejorar la situación. Se han sumado el tanto de ser el primer estudio en firmar el acuerdo del 4%, pero si miramos su cartelera… no vemos a muchas mujeres teniendo protagonismo.  En los últimos años los nombres más relevantes han sido Elisabeth Banks o Amy Schumer, aunque eso sí, fuera del circuito de los grandes títulos.

Esperemos que el 4% cambie el panorama hollywoodiense y, poco a poco, esto no sea anecdótico ni motivo de ataque, sino algo tan común como hablar de Spielberg, Snyder o J.J. Abrams.

Autor: Melania Morillo

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