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¿Deberían las series tener una “cláusula de despedida”?

La reciente cancelación de Criadas y malvadas (2013-2016) por parte de Lifetime, apenas dos semanas después del final con cliffhanger que dejaba la cuarta tanda, ha sentado mal a los seguidores de la comedia, que claman con tuits y cartas que la cadena –o alguna otra plataforma– les dé a sus responsables una oportunidad de despedirse de manera consciente de su audiencia. Al fin y al cabo, una serie no dura cuatro temporadas y 49 episodios sin tener un generoso grupo de espectadores. Espectadores que se merecen no quedarse en vilo y sin saber qué será de los personajes que llevan años siguiendo. Como Criadas y malvadas, muchísimas series han estado en una posición similar, con cancelaciones abruptas frente a despedidas que no eran despedidas, sino medidas tomadas en muchos casos para tratar de garantizar ese regreso. Uno de los ejemplos más evidentes, y hasta cierto punto “peligrosos”, de esta tendencia lo exhibió la productora Lionsgate hace unos meses, cuando se rodaron dos finales para la cuarta tanda de Nashville (2012-), uno abierto y otro cerrado, y decidieron emitir el abierto para forzar las negociaciones que tenían con otras cadenas para rescatar la serie tras la más que segura cancelación que ABC iba a ejecutar. En este caso funcionó, y la cadena CMT la renovó poco después por una 5ª de 22 capítulos que se estrenará el próximo 5 de enero, pero podría no haber funcionado y ese final feliz nunca haberse producido en pantalla.

En Reino Unido existe la tendencia de permitir que las series tengan despedida, normalmente con un capítulo especial de larga duración. No es algo que exista por escrito en cada proyecto, como bien saben los seguidores de Utopía (2013-2014), pero sí le ha pasado al suficiente número de series como para hablar de una tendencia. Los trabajos del dúo Ricky Gervais & Stephen Merchant, que son The office (2001-2003), Extras (2005-2007) y Life´s too short (2011-2013), lo han tenido. Gervais lo mantuvo en tierras inglesas con Derek (2012-2014), y luego Merchant también en su experiencia en HBO. Ya que cuando Hello ladies (2013-2014) fue cancelada en enero en 2014, la audiencia tuvo el consuelo inmediato de saber que el gigante del cable daba la oportunidad a los creadores Merchant, Gene Stupnitsky y Lee Eisenberg de cerrar la historia con una TV-Movie. Lo mismo sucedió con Looking (2014-2016), que tras dos temporadas se despidió a finales de julio con un especial que resolvía las tramas principales.

Ante esto uno podría pensar que ojalá se instaurara esta práctica como conducta obligatoria para cualquier cadena estadounidense, pero parece que tiene que ser alguien como HBO y un grande del medio como Merchant para que algo así salga adelante. El compromiso que esto requeriría, tanto económico como personal, no puede darse en televisión, al menos no en la actualidad. Cuando las cadenas en abierto estrenan todas sus nuevas propuestas cada temporada, ya sea en septiembre o a principios de año, saben que muchas van a caer, que sólo una o dos se podrán llamar verdaderamente un triunfo. ¿Que encima hay que pagar para que cada uno de esos “fracasos” tenga un final cerrado? No es factible, y no pasará. Lo máximo que se puede hacer, y que algunas cadenas hacen, es cancelar con el tiempo suficiente como para que los creativos puedan cerrar las tramas. Fue el caso de Minority Report (2015) en FOX la temporada pasada, que vio reducida de 13 a 10 entregas su temporada y se entendió lo que eso significaba.

POSIBLES MEDIDAS

Pero ojalá se pudiera hacer algo, instaurar por contrato que si un producto dura un tiempo determinado (tres o más temporadas, por ejemplo), la cadena se comprometa a darles una más corta de despedida o al menos un par de episodios más para finalizar la historia. Es lo que The CW hizo con Nikita (2010-2013), por ejemplo. Pero es una cuestión complicada porque muchas series se quedan a medio camino de la popularidad y el éxito necesario como para poder ser consideradas dignas de una coda final. En el mundo en el que vivimos, si no hay ruido en redes sociales que acompase a los números en directo o los visionados on-line, es muy difícil que se deje huella. Pero alguna medida debería tomarse en ambos frentes. Ni permitir que los creativos se la jueguen así con cliffhangers hechos para tratar de garantizar la renovación ni que los ejecutivos puedan dar un carpetazo sin miramientos.

Roadies (2016-), la correcta propuesta de Showtime creada por el oscarizado Cameron Crowe y cuyas audiencias no han sido nada destacables, ha despedido su decena de episodios con un momento de suspense emocional pero cerrando casi todas sus tramas principales, así que no sería ninguna sorpresa que la cadena no la renovara. Y si no lo hace, no dolería tanto como, por decir un ejemplo, el adiós de Proof: prueba de vida (2015), negando cualquier satisfacción para los que la vimos. Algo debe cambiar, porque el negocio no funciona sin clientes, al fin y al cabo, y con medidas así es como se los pierde.

Autor: Adrián González Viña

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