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Cómo sobrevivir a un salto de fe de Assassin’s Creed

Los saltos de fe desde las Atalayas de Assassin’s Creed son sin duda uno de los sellos personales de la aclamada saga. Saltos realmente inverosímiles y que para los asesinos no tienen ningún tipo de consecuencia gracias a un carro de paja. El sentido común dicta que a la mayoría de ellos es imposible sobrevivir, pero unos estudiantes de física de la universidad de Leicester (Reino Unido), han realizado un estudio que, no solo no prueba lo que ya sabíamos, sino las diferentes condiciones que se deben cumplir para poder sobrevivir.

Lo primero a tener en cuenta es que el montículo o carro de paja que acolcha todas nuestras caídas en Assassin’s Creed, no mide mas de 1’5 metros. Aun si tuviéramos la habilidad suficiente de caer en el punto exacto, un salto mayor de 11 o 12 metros resultaría mortal, y en el caso de sobrevivir a una distancia aproximada a la mencionada, las lesiones que sufriríamos serían bastante graves.

Aunque sin duda haría más suave la caída, la cantidad usada en Assassin’s Creed para frenar el impacto es siempre la misma, sin importar la altura del salto.

El sentido común dice que la cantidad de amortiguación, en este caso, la altura del montón, debería estar relacionada con la altura de la caída. Esto se debe al aumento de energía cinética, que necesita ser dispersada lentamente.

Ni que decir tiene, que con estas condiciones es completamente imposible sobrevivir a la mayoría de saltos del videojuego, como por ejemplo al mayor salto de fe de la primera entrega, que se realiza desde la Catedral de Acre, cuya altura no son menos de 50 o 60 metros. Lo que implicaría que para sobrevivir (aunque resultando terriblemente heridos) el montón de paja debería medir al menos 10 metros, muy lejos de ese 1’5m del pequeño carromato.

Autor: Moisés Valderas

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